
" La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. "
Doblan por nosotros y por los 50.000 haitianos que han muerte en una castastrofe sin precedentes. La mano invisible azota siempre la misma mejilla y en este caso se ha cebado con los más idefensos. Recuerdo que hace unos años el MPDL tenía una misión allí pero Haití siempre ha quedado en medio de nada, colonia francesa en un continente latino, un trozo de Africa en America. Sin Estado, sin nada, sobreviviendo en la inmudicia. Frente a ese dolor surje la solidaridad de un mundo en el que aún se puede creer. Yo enviaría al ejercito. Es la única manera. Lo vi en Guatemala cuado el huracán Mitch. Solo ellos pueden llegar y en 24 horas montar hospitales, tiendas de campaña, limpiar carreteras. Esa estructura se convierte en lo más eficiente en estos casos. Allí nos ayudaron a montar todo y luego el MPDL se encargo de 4 escuelas repleas de desplazados y Medicos de Mundo de otras 4. Que impotencia no poder ir esta vez. Me iría hoy mismo. Mejor allí entre el horror pero por lo menos haciendo algo que aquí sufriendo de impotencia.
Como no recordar con estas imagenes que nos llegan a aquella niña que nació en una de las escuelas de Guatemala a la que la madre quería llamar Mitch y yo la convencí para que la llamara Esperanza.
Vergueza y rabia por esos Objetivos del Milenio incumplidos de Naciones Unidas que permiten que millones de personas sigan viviendo al borde precipicio. Sólo los recordamos cuando ya están estampados contra el suelo y rodeados de un charco de sangre.
